En 1972 el club de Roma encargó al Massachussets Institute of Technology (MIT) un estudio cuya principal conclusión es que «en un planeta finito, las dinámicas de crecimiento exponencial (de población y producto per cápita) no son sostenibles».
Estamos hablando de los orígenes del decrecimiento, una corriente de pensamiento político, económico y social favorable a la disminución regular de la producción económica con el objetivo de establecer una nueva relación de equilibrio entre el ser humano y la naturaleza, pero también entre los propios seres humanos.
Navarra ocupa un territorio de 10.391,08 km2, tiene una población de unas 630.000 personas y una huella ecológica de 3,47 hectáreas por habitante y año. La capacidad de carga de Navarra es de 2,15 hectáreas. En suma, el déficit ecológico es de 1,32 hectáreas/cap/año, equivalente a un déficit total de 701.944 hectáreas, un 67% del territorio de Navarra.
En suma, para que Navarra sea sostenible debería aumentar su superficie en 1,62 veces (Fuente: Gobierno de Navarra), cuestión complicada por motivos evidentes.
Conclusión: Para satisfacer su sistema de producción y su nivel de consumo Navarra se apropia de recursos y capacidades de otros territorios -o hipoteca los recursos de futuras generaciones- y, a pesar de las afirmaciones teóricas, todos los planes de desarrollo de Navarra aumentan este atraco al entorno y al futuro.
Queremos ofrecer datos, generar debate, abrir nuevas perspectivas que permitan establecer parámetros sostenibles de desarrollo, que en opinión de no pocos han de pasar hoy por el decrecimiento de producción, consumo, residuos... y por un reparto mucho más equitativo y justo.
lunes, 8 de marzo de 2010
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